OBJETO DE DESEO

Adriana Ugarte, tentación y fantasía en Enamorado de mi mujer

Enamorado de mi mujer, una divertida cena con Adriana Ugarte. (Foto: Curiosa Films)
Enamorado de mi mujer, una divertida cena con Adriana Ugarte. (Foto: Curiosa Films)
Un divertido juego de apariencias que pretende desmontar la idea del matrimonio feliz con Daniel Auteuil, Gérard Depardieu y Sandrine Kiberlain.


Daniel
(Daniel Auteuil) se encuentra con su amigo Patrick (Gérard Depardieu), al que no veía hacía mucho tiempo, y le invita a cenar a su casa.Allí, el matrimonio de clase acomodada en cuyo hogar se celebra la velada, se encuentra con el amigo de la pareja, igualmente pudiente, y su flamante novia, una treintañera por la que ha dejado a su mujer de toda la vida. Junto a estos dos grandes aparece Sandrine Kiberlain, Adriana Ugarte y Brigitte Aubry.

Al igual que en filmes como La cena de los idiotas (Francis Veber, 1998), Perfetti sconosciuti (Paolo Genovese, 2016) o La cena (Oren Moverman, 2017) la película se desarrolla en un espacio cerrado. 

El cuarto largometraje de Daniel Auteuil como director (y primero que se estrena en España) centra su narración en el espacio temporal de esa nocturna comida, donde van intercalándose deseos de Daniel, el hombre casado que interpreta el propio Auteuil.

En tales visiones se imagina teniendo encuentros con la nueva pareja de su amigo, que deambulan entre lo erótico, lo cómico y lo sumamente ridículo. Dicha propuesta divierte en su planteamiento, regalando secuencias con gran efecto humorístico (como ver al protagonista tocar la guitarra y cantar en español en una fiesta en Barcelona). 

Así, la película bascula en las relaciones de dos parejas: la del matrimonio longevo y estable formado por Isabelle (Kiberlaine) y Daniel (Auteuil) y la nueva relación de Patrick (Depardieu), recién separado de una vieja amiga de la pareja, y su nueva y jovencísima novia española, Emma (Ugarte).

"Me parecía que con el pretexto de esta fantasía adulta, de esta fantasía prohibida, de este amor o recreación banal de las pasiones había una reflexión profunda sobre el miedo del ser humano al paso del tiempo y cómo nos aferramos a lo de antes, a lo fresco, a lo joven, para sentir que todavía tenemos la oportunidad, que aún estamos en el carro de la vida", explicó la propia Ugarte.

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