HERIDAS ABIERTAS

Conmovedora Gracias a Dios, la cruda realidad de François Ozon

La verdadera esencia de la película reside en las interpretaciones de los tres actores protagonistas: Melvil Poupaud, Denis Ménochet y Swann Arlaud.
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François Ozon no trae una historia cruda y real donde los niños son los grandes afectados en un terrible caso de pederastia dentro del marco de la Iglesia.



Lyon, la ciudad francesa más importante para la Iglesia, es la protagonista de esta terrible historia, donde un sacerdote Bernard Preynat, es acusado de abuso por antiguos miembros de los Boy Scouts, al ver que este hombre sigue trabajando junto a niños.

La película tiene mucho más fondo, no toca solo el tema de los abusos, que es lo más importante, sino también como cada familia lo llevó de una manera, ya sea silenciando a su propio hijo al ser muy religiosos o por el bien del negocio, otros lucharon y la Iglesia simplemente les silenció.

Es una película de investigación y, al mismo tiempo, un retrato de la exploración metódica y sensible de los sufrimientos. También es una reflexión sobre las estrategias más o menos incómodas de la Iglesias para silenciar las acciones de "sus manzanas podridas". 

Ese es otro tema bastante importante y otra de las denuncias que tiene la película y es el silencio de la institución, pues el sacerdote en ningún momento niega los hechos, pero la Iglesia, en concreto el Cardenal Barbarin, acalló toda esta historia desde hace muchos años y por ello también está a la espera de juicio. 

Como curiosidad cabe recordar que el título de la película Gracias a Dios viene derivado de las palabras del Obispo Barbarin refiriéndose a la prescripción de los abusos sexuales. Las heridas abiertas que sufrieron en la niñez estas personas, quedan muy bien reflejada en el film, incapaces de manejar sus traumas. 

Ozon se reunió con todas esas víctimas reales, esos hombres ya adultos que ha llevado el trauma de abuso infantil de forma muy diversa, todos le pidieron lo mismo: que les hiciera “un Spotlight”. Una película basada en hechos, aséptica, realista. No deja fuera ni un fleco del problema del abuso a menores dentro de la Iglesia Católica. Y deja claro que, el perdón no es suficiente. 
 

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