ÍÑIGO DOMÍNGUEZ CALATAYUD

Eneco, periodista, buscador de verdades; amante de la palabra

Íñigo Domínguez, el legado de un periodista que dejó profunda huella. (Foto: La Gaceta de Salamanca)
Íñigo Domínguez, el legado de un periodista que dejó profunda huella. (Foto: La Gaceta de Salamanca)
Los Legacy Media serán decisivos en el ecosistema de la información -el escenario de 2030- si mantienen sus pivotes éticos y están construidos con inteligencia y belleza. El legado de Íñigo Domínguez Calatayud.

Se piangi amore,

io piango con te 

perché sono parte di te.

Sorridi sempre, se tu non vuoi .

(Se piangi, se ridi, Bobby Solo)


Te has ido un día de Santo Tomás apóstol, que ya es metáfora en alguien como tú que escudriñabas toda duda hasta llegar a la certeza.

Periodista de casta (*), hermano, cerraba una madrugada contigo el periódico – era el Diario de León, entonces el que dirigías -, y no perdonabas la falta de ortografía, la errata o la dejadez profesional. Como el de aquella persona, periodista recién salida del horno facultativo, que te confesaba que no encontraba el singular de “heces”.

Podía haberlo preguntado a cualquiera pero tuvo la osadía de ir al director que más podía amar la palabra.

La palabra. Cómo te afilabas el cerebro para arrancar a nuestra lengua la palabra que fuera exacta y aplicable al concepto que tu mente arropaba. Y una vez hallada desenvainabas pluma para no volverla a su lugar hasta que aquella verdad fuese puesta en negro sobre blanco. “Ni las saques sin razón, ni la envaines sin honor” te oigo repetir en mí.

Eneco, periodista has sido siempre, hermano. Buscador de verdades; contrastador de afirmaciones, escritor de artículos valientes y defensor de grandes y pequeños vulnerables. Sí, los grandes también son atacados con infamia; y en ese momento tu columna, audaz en tiempos de ira, polvo y metralla, exhibía gallardía al acusar a ETA que en su vesania cobarde había disparado por la espalda – ¡y querían ser llamados gudaris! – a Pilar Careaga de Lequerica, la que fue alcadesa de Bilbao.

Y con el valor, EnecoIñigo, la pasión de un corazón desbordante de ansias de vivir. Te tengo presente en aquella imagen de tu juventud, elegante, bien vestido para dirigirte  quizás a La Bilbaína. También en la Semana Grande de Bilbao, cuando llenabas cada rincón de La Rotonda – esa sala de estar de brazos abiertos – con los arias del Rigoletto de Giuseppe Verdi, ópera a la que asistirías dentro de poco.

Pero mientras. con el libreto en la mano, nos metiste hasta la médula los acordes italianos que cantaban “Questa o quella per me pari sono/A quant’altre d’intorno/D’intorno mi vedo/Del mio core l’impero non cedo/Meglio ad una che ad altra beltà”.

Sí, Iñigo, buscabas otra belleza, ¿verdad? Y entonces o dibujabas, o construías con una sierra de marquetería un aeroplano ¡que volaba! Y yo, cuatro años menor que tú, me quedaba pasmado de tu habilidad.

Otras veces coincidíamos en la calle, quizás Colón de Larreátegui o en el Metrópoli, o en el recién abierto bar de estilo psicodélico en la calle Rodríguez Arias, llamado “1900”. Tomamos unos vinos, yo acompañado de una prima y tú con un grupo alegre, mocerío bilbaíno en estado puro. Te metías de broma y muy cordial con mi acompañante o nos contabas el último chiste… “¿Sabes el de ese de San Sebastián que coge la autopista de Behovia?”. Tenías gracia en torrentes de caída libre.

Y ya en casa, casi de madrugada, asaltábamos los restos de un festejo que papá había organizado a base de sólo dulces para los sobrinos. ¡Ah, aquella fuente de arroz con leche! Tras un rato de confidencias a dormir hasta el día siguiente.

La memoria quiere borrar y yo le ayudo hoy, algunos dramas, que los hubo como en toda familia. Y adrede me refugio contigo y con ella, guitarra en mano, evocando canciones que sellaron fantasías de luz y gloria interminables.

Coplas como las de tu amiga María Dolores Pradera (“Porque estás que te vas,/Y te vas, y te vas, y te vas/Y te vas, y te vas, y no te has ido/Y yo estoy esperando tu amor,/Esperando tu amor, esperando tu amor/ O esperando tu olvido”.

Ella se fue. Otros detrás.

Y ahora tú, Iñigo, firmabas “Eneco, casicrónicas salmanticenses”, y prendías un fuego vivo en cada corazón de los que te quisimos, hermano del alma.

Irse es tremendo. Pero quedarse sin ti – solo ausencia sola – es abrazar un hueco, elíptico y oscuro,  como de gran angular visto en una Nochevieja desde el balcón de la Plaza de Moyúa.

Desde esa altura teníamos en frente, al fondo, el Hotel Carlton y más a la derecha la tienda de discos Vellido, donde habrías comprado el último single de Bobby Solo, que sonaría por la casa horas después.

Ella se fue. Otros detrás. Y ahora tú, nos reúnes a todos en un recuerdo de ternura incontenible. No lloro: me abrazo a ti.

Idea fuente: a Iñigo, ese hermano amigo

Música que escucho: «Se piangi, se ridiBobby Solo (1965)
 



(*) El periodista Íñigo Domínguez Calatayud falleció el miércoles 3 de julio en Salamanca, ciudad en la que desarrolló gran parte de su labor profesional y docente.

Nacido en Bilbao en 1948, comenzó su carrera en ABC de Sevilla y pasó a dirigir desde muy temprano diarios como La Voz de Avilés, en 1972, y el Diario de León, periódico en el que estuvo al frente entre 1977 y 1983.

Llegó a Salamanca en 1984 para ponerse al frente de La Gaceta, donde además de dirigir el diario escribía sus afilados artículos de opinión bajo el seudónimo de Eneco. Permaneció en el Legacy Media de Salamanca durante 24 años hasta su jubilación en 2008.

También fue profesor de Redacción Periodística de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) donde enseñó a varias generaciones de periodistas y fue presidente de la Asociación Salmantina de Periodistas (ASPE).

En 2017, con motivo de los 110 años del Diario de León, Íñigo Domínguez, padre de siete hijos -cuatro de ellos también profesionales de la información en El País, Radio Nacional de España, RTVCyL y en Gabinetes de Prensa-, recordó su trayectoria profesional en León. "Este gran periódico siempre ha sido una necesidad social para León y estoy seguro de que tiene aún muchísimo futuro por delante", sentenció.

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