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La excelente disyuntiva de David Ilundain con David Verdaguer

Uno para todos, la cinta de David Ilundain que sorprende en los cines. (Foto: A Contracorriente Films)
Uno para todos, la cinta de David Ilundain que sorprende en los cines. (Foto: A Contracorriente Films)
"Uno para todos" habla del mundo de la docencia desde una perspectiva cercana, huyendo del artificio. Sorprenden Pilar López de Arnaiz y Miguel Ángel Tirado.
David Ilundain, quien debutara con la polémica película política B de Bárcenas que le valió una merecida nominación al Goya en la categoría de Mejor dirección novel de 2015, llega ahora a los cines con Uno para todos, un drama sobre educación y valores que protagoniza el cada día más solicitado David Verdaguer. 

El film narra cómo un profesor interino asume la tarea de ser tutor de sexto de primaria en un pueblo completamente desconocido para él. Cuando descubre que tiene que reintegrar a un alumno enfermo en el aula, se encuentra con un problema mayor: ninguno de sus compañeros quiere que vuelva a clase.

Se trata de una historia de superación, de esperanza, que habla de la necesidad de perdonar y de saber pedir perdón en un entorno donde las diferencias culturales y generacionales son evidentes. Uno para todos plantea una pregunta: ¿Para qué luchar y aprender? Lo que intenta el director es que el propio espectador sea el que busque la respuesta. 

El film muestra muy bien los conflictos y destila verdad. El profesor tras darle muchas vueltas y probar varios métodos, logra solucionar el conflicto principal gracias a una serie de artimañas eficaces con los alumnos.  También le servirá esta experiencia para dejar atrás un problema personal que lleva mucho tiempo acarreando.

Una de las claves para que la película funcione es la excelente dirección de casting de Irene Roqué, su elección de los niños es modélica, pero es que además todo el reparto sorprende.

Especialmente hay que mencionar a Pilar López de Arnaiz y Miguel Ángel Tirado (popularmente conocido como Marianico el corto) que interpreta al dueño del bar del pueblo y propietario del piso que alquila el protagonista. 

Uno para todos lo tiene todo para gustar, enternecer y conmover al espectador. Todo apunta a la típica historia de mutuo conocimiento y aprendizaje. Uno para todos hace un excelente giro de guion y parece poner en un estimulante conflicto al argumento, a los personajes y a la película misma. 

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