CINE DE IDENTIDAD

La historia cruda y áspera de Raúl Arévalo con el thriller visceral de "Tarde para la ira"

El debut del actor tras la cámara obtuvo una entusiasta acogida en el Festival de Venecia gracias en gran parte las actuaciones de Antonio de la Torre y Luis Callejo.
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Raúl Arévalo logró hace muy poco su sueño en el Festival de Venecia, como ya relató . Recibir el aplauso de la crítica para su ópera prima Tarde para la ira, presentada en la sección Horizontes, la segunda en importancia del Festival de Venecia, que es una ventana abierta a nuevas tendencias estéticas y expresivas del cine internacional. Es el único representante del cine español que compitió en una de las secciones oficiales de la Mostra.

Con un Goya al mejor actor secundario por Gordos en 2010 y cuatro nominaciones con La isla mínima, Primos, Los girasoles ciegos y Siete mesas de billar francés, Arévalo es uno de los actores del momento del cine español. Pero siempre soñó con ser director y ha luchado durante ocho años para sacar adelante Tarde para la ira.

Protagonizada por Antonio de la Torre, Luis Callejo, Manolo Solo, Ruth Díaz y Alicia Rubio, la ópera prima de Raúl Arévalo es un thriller de venganza que trata sobre la violencia enquistada y el odio en una realidad de la España profunda. Se sitúa en agosto de 2007, en Madrid, donde Curro (Callejo) es el único detenido por el robo de una joyería.

Ocho años más tarde, su novia Ana (Ruth Díaz) y su hijo siguen esperando a que salga de la cárcel. Por otro lado, José (De la Torre) es un hombre solitario y reservado que simplemente no parece encajar en ningún lugar. Una mañana se va a tomar un café donde trabaja Ana y ese invierno sus vidas se entrelazan.

Ella ve en el recién llegado una válvula de escape a su angustiosa vida, pero cuando Curro salga de cumplir condena y regrese con la esperanza de reiniciar su vida junto a Ana, verá cuánto han cambiado las cosas.

El proyecto de la película se inició cuando, hace ya más de ocho años, Arévalo escuchó en el bar de su padre una conversación en la que algunos clientes se planteaban qué harían si su familia sufría un violento ataque. Ese fue el punto de partida de Raúl Arévalo para construir la historia de una película con 1.200.000 euros de presupuesto.
 

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