DESVELAR ES COMUNICAR

Lágrima, una estremecedora palabra cargada de sentido

Extracto de lágrima. (Foto: Pixabay)
Extracto de lágrima. (Foto: Pixabay)
El oficio de escribir tiene estas sorpresas. Puedes irritar. Las más de las veces sabes que pocos leerán. De ellos, alguno puede quedarse pensando. La mayoría quedará indiferente.
Ella, llamémosle Cira, es lectora de lo que escribo en este mi Blog Personal. Me conmovió con un mensaje en el que ponía una sola palabra “lágrima”. No importa aquí cuál fue el post que le emocionó hasta hacer brotar esa lágrima.

Lo cierto es que el oficio de escribir tiene estas sorpresas. Puedes irritar. Las más de las veces sabes que pocos leerán. De ellos, alguno puede quedarse pensando. La mayoría quedará indiferente. Si no es posible mentir todo el tiempo a todo el mundo, más difícil es todavía interesar a todos en todo momento. No es así el mundo, porque, gracias a Dios, no somos así nosotros, iguales, uniformados, con criterio de partido único.

Por ello es estremecedora una sola palabra cargada de sentido que una lectora, Cira, te dedica. “Lágrima”. Acudo al texto que motiva la palabra y me meto bajo la piel de Cira.

¿Qué cuerda de su guitarra – porque seguro que tiene guitarra – vibró hasta hacerle temblar?

En la vida de cada uno tenemos mucha gente. Personas que están lejos . Otras que están cerca. Nuestro mundo (familia, amigos, colegas, dulces ángeles de los sueños) es una casa grande, pero casa al fin y al cabo. Es decir rostros, sonrisas, enfados, encuentros, ternuras y compañías.

He pensado en Cira y en estas ideas a leer un titular: “Una mujer descubre que un viejo cuadro colgado en su cocina es una obra maestra del Renacimiento” (Europa Press, 24/09/2019).

¡Cielos! Pero si a nosotros mismos nos rodean obras maestras del Nacimiento, del Renacimiento y de la creación universal. Están aquí con nosotros, en nuestro cerebro o en nuestra alma. En la cocina de nuestra mente duermen de indiferencia y de olvido amores que son creaciones únicas. Oímos sus pasos, pero rara vez sus latidos. Despierte el alma y se admire de lo valioso que tiene tan cerca. Y cerca está todo lo que queremos querer.

En este nuestro tiempo sin tiempo encontraremos tiempo para desvelar – apartar el velo – y ver la inmensidad amable que hay en los ojos de ella, o de él; en sus hablares, en sus “callares”, en su alegría, en sus dolores. Tenemos la capacidad de descubrir, de hallar lo escondido y  sacar a la luz la vida que estaba cubierta. Inflamemos todo lo bello. Sólo lo bello.

Esa “lágrima” me tendría que decir de Cira algo nuevo. O algo sabido para recogerlo como tinta enamorada en un vaso y volver a escribirlo. O quizás no. Mejor acudo a Juan Ramón Jiménez: “¡No le toques ya más, que así es la rosa!”

Idea fuente: tu lágrima, aldabonazo en la memoria dormida

Música que escucho: Una lacrima sul viso, Bobby Solo (1964)

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