SECRETOS COMPARTIDOS

Mentiras, secretos y miserias en Todos lo saben con Ricardo Darín

Todos lo saben arranca en las tripas de un campanario. (Foto: Morena Films)
Todos lo saben arranca en las tripas de un campanario. (Foto: Morena Films)
Penélope Cruz y Javier Bardem también protagonizan la película de Asghar Farhadi, un thriller cuyas virtudes están en la calidad de su nivel interpretativo y un sostenido ritmo lleno de tensión.


Estrenada en la apertura y dentro de la Competencia Oficial del último Festival de Cannes, la nueva película del iraní Farhadi (doble ganador del premio Oscar al Mejor Film en Idioma no Inglés por La separación y por El viajante) que se introduce  en el corazón de la familia española con todos sus secretos y mentiras.

Por primera vez Asghar Farhadi ha rodado en España y con dos estrellas internacionales como protagonistas: Penélope Cruz, Ricardo Darín y Javier Bardem. Un pueblo de la meseta, todo lo contrario a las historias urbanas que ha rodado en Irán, será donde un magnífico elenco deberá descubrir el autor de un crimen.

Todos lo saben arranca en un campanario y con unos pájaros revoloteando en su interior. Una imagen propia de un clásico film de suspense y algunos elementos propios del thriller. 

Laura (Penélope Cruz) y sus dos hijos (la adolescente Irene y el pequeño Felipe) llegan a España para asistir a la boda de la hermana de la protagonista. En Buenos Aires ha quedado su marido Alejandro (Ricardo Darín) por cuestiones laborales. En el bucólico pueblo donde está la casona familiar Laura se reencuentra con su inmensa familia y también con Paco (Bardem), quien 16 años atrás fuera su pareja y hoy es uno de los dueños de unos viñedos de la zona.

Los primeros minutos se concentran en la llegada de los invitados, el casamiento en la iglesia y la fiesta. Sin embargo, en medio de la celebración, se produce un corte de luz y se destata una tormenta. En ese contexto, la impulsiva y algo rebelde Irene desaparece.

A los pocos minutos sus captores escribirán mensajes pidiendo un rescate de 300.000 euros. Ese es el punto de partida de una película que, a partir de allí, comenzará a construir numerosos enigmas y giros dramáticos. 

Hay que señalar que según el relato avanza, nos damos cuenta que la identidad del criminal no importa en absoluto, quedando relegada. El interés recae en saber todo lo ocurrido en el pasado entre esos personajes. Cada revelación golpea sutilmente la trama y la herida hace mella en el desarrollo de cada personaje. 
 

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