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Natalia de Molina seduce en el juego de Animales sin collar

Se estrena la ópera prima de Jota Linares, con Natalia de Molina y Daniel Grao. (Foto: La Canica Films)
Se estrena la ópera prima de Jota Linares, con Natalia de Molina y Daniel Grao. (Foto: La Canica Films)
El peso del pasado y los vínculos de la amistad así como los elegantes testimonios sobre el empoderamiento femenino, son algunas de las cuestiones que trata Jota Linares.


Si hay un tema recurrente y que está marcando el devenir de la esfera política española actual es el de la corrupción, así como la imperiosa necesidad de cambiar con esta costumbre. Así, de renuncias y libertades trata este primer largometraje de  Jota Linares en la pantalla grande: Animales sin collar

Jota Linares ha corrido el acertado riesgo de adaptar a su propia visión una de las obras teatrales más transcendentales de la historia de la dramaturgia. Nada menos que la grandiosa Casa de muñecas, de Henrik Ibsen. Aunque desde un punto de vista completamente libre, el director se ha mantenido fiel al alma de la Nora del libreto.

En ella Natalia de Molina es Nora, sublime y creíble, que da vida a la pareja de Abel (Daniel Grao), el nuevo candidato de un partido político que aspira a romper el bipartidismo en Andalucía. Nora, además de su pareja sentimental es un pilar fundamental en el ascenso a su carrera, pero también fue su principal promotora a la hora de financiar la clínica en la que Abel estuvo ingresado durante meses.

Sin embargo, conforme avanza el filme, y el punto de vista se centra en el personaje femenino principal, la película adquiere un discurso más general, pasando de lo local a lo universal. Ya no es tanto la situación política como el drama que experimenta y transforma a Nora.

Animales sin collar supone el primer largometraje en el cine de Jota Linares tras una reconocida trayectoria en mundo del cortometraje. Algunos de sus multipremiados trabajos han sido ¿A quién te llevarías a una isla desierta? (2012),  3.2 (Lo que hacen las novias) (2010), Ratas (2012) o Rubita (2014). Además, con ¿A quién te llevarías a una isla desierta? dio el salto al teatro y también se ha dedicado a la dirección de spotspublicitarios.

La historia, que engancha bastante dignamente jugando con el suspense y la psicología de los personajes, va más allá del entretenimiento y acaba mostrando un elegante testimonio de cuestiones sobre el empoderamiento femenino. La guinda del pastel es una mimada fotografía enmarcada en un luminoso paisaje andaluz. 

Las secuencias por separado funcionan a la perfección, como si cada una de ellas fuera una pequeña película cargada de actuaciones de lujo. Así, Animales sin collar es una producción que se mueve a caballo entre el thriller, el drama y el suspense.

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