CAMINOS SEPARADOS

Silvia Abril y Jordi Sánchez obligados a vivir juntos en Bajo el mismo techo

Juana Macías promete carcajadas sin cesar con el boom de la crisis de 2008. Álvaro Cervantes, Sergio Torrico, Cristina Castaño y Malena Alterio completan el reparto.
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El nombre de Juana Macías tiene un gran peso en el sector de los cortometrajes. Sin embargo, también ha tenido papel en el mundo de los largometrajes. Fue en el 2010 cuando irrumpió con Planes para mañana, una cinta que fue nominada a la mejor dirección novel de los premios Goya y, en el Festival de Málaga, acaparó los aplausos de gran parte del público. 

Eso sí, no cabe duda que se dio a conocer ante los espectadores con Embarazados (2016), aquella cinta protagonizada por Paco León y Alexandra Jiménez. Ahora llega a la cartelera con Bajo el mismo techo, una comedia interpretada por actores de primera línea. Entre ellas Silvia Abril, a la que todos recuerdan por Cuerpo de élite (2018) y largometrajes tan emblemáticos como El año de la plagaLa tienda LOL, o El mejor verano de mi vida.

También cuenta Jordi Sánchez, de la incombustible serie de TelecincoLa que se avecina y de comedias como: En fuera de juego, Ahora o nunca,  o Señor, dame paciencia. Ambos también están acompañados por actores como Álvaro Cervantes, al que se le conoce por la serie Hermanos; Sergio Torrijo, Cristina Castaño o la gran Malena Alterio.

La trama se centra en la crisis financiera del 2008. En medio de esa vorágine, el matrimonio formado por Adrián (Jordi Sánchez) y Nadia (Silvia Abril) deciden comprarse una casa en las afueras de Madrid, cuyo precio alcanza los 600.000 euros. Sin embargo, algunos años después, la convivencia es un desastre y deciden divorciarse.

En una situación normal las cosas estarían diáfanamente claras: se vende la casa y el 50% para cada uno, y si te he visto no me acuerdo. Pero los tiempos han cambiado. Ha explotado la burbuja inmobiliaria, el sector “ladrillo” se ha hundido, y aquella enorme casa que compraron en una lujosa urbanización, apenas vale 300.000 euros. 

Y lo peor, ninguno de los dos puede permitirse el lujo de abandonar aquella jaula de oro. Atrapados por la hipoteca y sin comprador, se ven obligados a convivir bajo el mismo techo, y por supuesto, acabarán declarándose la guerra.

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