AL BORDE DEL COLAPSO

Tully y el mazazo de realidad con una Charlize Theron de Oscar

La cinta que dirige Jason Reitman, con una maravillosa actuación de Mackenzie Davis y Ron Livingston, expone una mirada brutal y honesta sobre la maternidad.
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Charlize Theron
ha vuelto a hacerlo. Tal y como lo hizo en Mad Max o Monster, la actriz volvió a meterse de lleno en un papel que ha supuesto un gran cambio, tanto físico como anímico en la actriz. 

Así, en su tercera colaboración con la guionista Diablo Cody (Juno y Young Adult), y en la que es ya su séptimo largometraje, el director Jason Reitman explora las complejidades de la maternidad junto a una Charlize Theron enorme.

 La historia que se narra es la de Marlo (Charlize Theron), una mujer trabajadora con dos hijos y a punto de parir al tercero junto a su marido Drew (Ron Livingston), quien vive angustiada y presionada por las actividades propias de su rol, además que le inquietan las constantes quejas de parte del colegio para con su hijo por un posible autismo.

Su marido llega agotado del trabajo, cena sin mucha ilusión unas verduras descongeladas, repasa los deberes con los niños y se sube a la habitación a jugar a la Play Station. Ella no puede más, le sobran "kilos, ojeras y nervios". Antes era divertida y ocurrente. 

Por ello, al nacer su bebé, decide aceptar el regalo de su hermano (Mark Duplass): los servicios de una niñera nocturna de nombre Tully (Mackenzie Davis), que aligera su carga, permitiéndole recuperar el sueño y activarla para sus actividades de día, y con quien de inmediato conectará de manera especial.

Tully expone una mirada brutal y honesta sobre la maternidad, prescindiendo de banalidades y mostrándolo como una etapa que asfixia y consume a la mujer, muy a pesar de su buena voluntad y amor para llevarla a cabo, todo en un tono de comedia que en su primera hora funciona a la perfección.

La desilusión de la vida adulta ya se ha abordado en numerosas películas, pero Tully consigue desmarcarse del resto con un giro de guion que confiere a la historia un tono mucho más amargo y triste que el aparente, a cambio de aceptar que hemos sido un poco engañados. Sin duda, una maravilla que centra su mirada en un drama materno-existencial.

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