UN RELATO QUE ABRUMA

Últimos días en el desierto, la prueba exigente de Rodrigo, el hijo de García Márquez

Narró y buscó el lado más humano de un Jesucristo encarnado por Ewan McGregor. Una película de exigencias para el espectador con el sello de la fotografía majestuosa de Emmanuel Lubezki.
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En busca de respuestas, Jesús (Ewan McGregor) se adentra en el desierto. Allí es tentado por el diablo, que tiene la misma forma, es su réplica exacta.

Enfrentándose a él, como una prueba para demostrar su fe y de aceptar el futuro que le espera, se encuentra con una familia tratando de construir una casa en medio de la nada. Jesús sabe que debe seguir su camino a Jerusalén, pero no puede evitar el impulso de ayudar a estos seres humanos de carne y hueso. 

Filme escrito y dirigido por Rodrigo García. En el reparto, Ewan McGregor, Tye Sheridan, Ayelet Zurer y Ciarán Hinds.



La búsqueda de Rodrigo

Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, Gabo, narró y buscó el lado más humano de un Jesucristo encarnado por Ewan McGregor.

Como director, buscó una vida muy diferente a la de su padre. En el mundo del cine, en el cine independiente norteamericano, y dejando su sello muy particular en series de éxito en la televisión como Los Soprano.

En muchas lecturas de esta película, que marca un giro en la carrera y obra de Rodrigo García, está la búsqueda también de su propia identidad. Negándose en cierta forma a quedar bajo la sombra de su padre.

A destacar el papel de Ewan McGregor, como Jesús y diablo. Y quienes sufren en un paisaje atormentado y brutal: el padre autoritario, el hijo rebelde y la madre sacrificada. Sensacional la fotografía de Emmanuel Lubezki, el maestro en que confían Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón. La fotografía es esencial con una belleza dramática.

Película impresionante pero muy exigente. Con una intensidad que desborda, e inluso agobia. Rodrigo García contó con con la interpretación solemne, y sin concesiones, de Ewan McGregor, Ayelet Zurer, Ciarán Hinds y Tye Sheridan.

Un relato de sacrificio y fe, lleno de espiritualidad, que merece la pena seguirse. Y que dejará a los espectadores, al margen de su sensibilidad y sus creencias, con respuestas a muchos enigmas personales. Una película sorprendente si se supera el esfuerzo de entrar en un escenario de soledad y angustia que abruma y sobrecoge.

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