LA EMOCIÓN DE DIAO YINAN

Un viento de Oriente sobre Berlín con el tesoro oculto de "Boyhood" de Linklater

Los honores del Oso de oro para "Black coal, thin ice", del chino Diao Yinan. Pero el fim que deslumbró, de belleza sin concesiones, la impresionante "Boyhood", de Richard Linklater.
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El sábado echó el cierre la 64ª edición de la Berlinale con nuevo récord de público -más de 330.000 entradas vendidas- y por cuya alfombra roja se dejaron ver entre otros George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, Christian Bale, Uma Thurman, Bradley Cooper, Diego Luna o Ken Loach, que fue coronado con el Oso de Honor. Fiel a su tradición, el Festival Internacional de Cine de Berlín, puso el acento sobre el brillo de China y Japón en sus máximos premios, relegando una obra maestra. Críticos de cine destacaron a que la edición de esta Berlinale quedará marcada por no haber valorado una historia que conmovió y deslumbró.

Triunfo pues del cine asiático que se llevó el Oso de Oro con el thriller Black Coal, Thin Ice del realizador chino Diao Yinan, en una ceremonia que también contó con distinciones para el cine estadounidense más alejado de Hollywood.

El jurado presidido por el productor indie James Schamus (Brokeback Mountain, Lost in Translation), entregó su Premio Especial del Jurado a la nostálgica tragicomedia El Gran Hotel Budapest, del texano Wes Anderson. Anderson no pudo acudir a recoger su Oso, al igual que ocurrió con el nonagenario director de la Nouvelle Vague Alain Resnais, distinguido con el Premio Alfred Bauer a las nuevas perspectivas cinematográficas por la teatral Aimer, boire et chanter.
 
La floreciente industria cinematográfica china desembarcaba en Berlín con tres filmes. "Es difícil de creer que este sueño se haya hecho realidad", dijo Diao Yinan al recoger el galardón, visiblemente emocionado. El protagonista del thriller, Liao Fan, se llevó el galardón de Mejor Actor por su papel de ex guardia de seguridad que investiga por su cuenta un misterioso caso de asesinatos en serie. Amor y venganza se entremezclan en un enrevesado puzzle donde no todas la piezas son lo que parecen.

Por su parte, Linklater, que ya obtuvo en 1995 el Oso al Mejor Director por Before Sunrise, repitió premio con el que posiblemente sea su proyecto más ambicioso. Rodada a lo largo de 12 años, Boyhood es un canto al paso del tiempo que hipnotiza al espectador recreándose en lo cotidiano.

El cine asiático se llevó además otros dos premios: el de Mejor Actriz para Haru Kuroki por The Little House, una historia de secretos familiares del japonés Yoji Yamada, y el de Mejor Contribución Artística para película china Blind Massage, en la que Ye Lou retrata un centro de masaje gestionado por ciegos.

Por último, el Oso al Mejor Guión fue para el cine alemán por uno de los filmes que más convencieron a la crítica: Kreuzweg (Vía Crucis), en el que el director Dietrich Bruggemann narra el particular víacrucis de una niña criada en el seno de una familia ultracatólica.

El cine latinoamericano fue el gran derrotado de esta edición: ni la peruana Claudia Llosa (Oso en 2009 por La teta asustada) convenció con No llores, vuela, ni tampoco lo hicieron las dos películas argentinas a concurso: La tercera orilla, de Celina Murga, e Historia del miedo, de Benjamín Naishtat. Sólo la road-movie mexicana Geros, de Alonso Ruizpalacios, presentada en la sección Panorama, se llevó el Oso a la Mejor Ópera Prima y la argentina Ciencias Naturales, de Matías Lucchesi, el premio del jurado de Generación Kplus.

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